Lope de Rueda (siglo XVI) es sobre todo un hombre de teatro. Posiblemente el primer hombre de teatro en España, alguien que quería conseguir el aplauso del público, satisfaciendo su gusto, intentando provocar la carcajada, buscando desde lo más simple la máxima eficacia cómica de la palabra teatral.
La trama es siempre basante primitiva y simple, más que comedias, son retablos cómicos y sin embargo hay algo en ellas que es fundamental para la historia de nuestro teatro: el ritmo coloquial del diálogo.
Lope de Rueda crea un teatro muy popular y lo hace triunfar porque crea para el teatro un lenguaje popular, no unos tipos o personas populares. El rufián, el bobo y la negra ya existían en el teatro de Lope de Rueda. Sus tipos son aplaudidos porque son su palabra. Esa es la realidad radical de su teatro.
Lo mejor del teatro de Lope de Rueda son “sus pasos”. En ellos dada su brevedad y su condensación dramática, que no necesita desarrollar una intriga ni trazar unos caracteres, toda la fuerza cómica está confiada a la palabra más que a la situación.
En “Historias de Juan de Buenalma” están reflejados seis de estos pasos, unidos todos por un ciego narrador de las desventuras de ese personaje simple, honrado y bobo que es su protagonista.
Lista completa de premios con "Historias de Juan de Buenalma"